MI CATEDRAL SE LEVANTA
“MI CATEDRAL SE LEVANTA” No es solo el título de una campaña de promoción para la restauración de la Santa Iglesia Catedral San Felipe Apóstol. Son palabras que dan voz a un sueño y una esperanza. Han sido múltiples y complicadas las gestiones realizadas desde el devastador paso del Huracán María para lograr la asignación de fondos para las “casas de adoración” (Houses of worship) tras ser éstas incluidas en las ayudas de F.E.M.A.
En el caso específico de nuestra Catedral ese peso se hizo todavía mayor a raíz de la necesidad de hacer reparaciones no previstas ni cubiertas por el huracán y causadas por el incendio que afectó el interior del santuario en enero de 2024, causa directa del cierre del templo unos meses después. Sin embargo, esto no nos arredra, acabamos de concluir el Jubileo de la Esperanza, en el que hemos repetido tantas veces: “La Esperanza no defrauda”. Ahora estamos en el jubileo mariano por los 50 años de la coronación de la Virgen de la Providencia. Esta Catedral, fundada como parroquia en 1616, ha sido construida y reconstruida en múltiples ocasiones a causa de fenómenos naturales. Cada vez que esto ocurrió, nuestra gente con tesón y su confianza puesta en Dios puso manos a la obra de inmediato.
Hoy ya no se trata de la “parroquia San Felipe Apóstol” pues este templo, convertido en sede catedralicia hace sesenta y cinco años por San Juan XXIII, es ahora la Iglesia madre de todas las iglesias católicas de esta diócesis. En Arecibo salvó la vida de un naufragio por la llamada Poza del Obispo y en Arecibo murió en 1814 durante la visita pastoral Mons. Alejo Arizmendi, gloria de la iglesia puertorriqueña y primer hijo del País que ostentó la mitra episcopal. En la ermita de la Monserrate muy cercana a la actual catedral descansó a los pies de la Virgen hasta que al año siguiente se pudo trasladar a San Juan. Así, en la figura de aquel buen pastor, todos nos sentimos hermanados e igualmente convocados a ayudar en esta obra. Las 57 parroquias e innumerables capillas, las instituciones educativas, los institutos de vida consagrada y sociedades de vida apostólica. En fin, todo católico y todo hombre y mujer de buena voluntad debería considerar un verdadero privilegio poder apoyar este esfuerzo. MI CATEDRAL SE LEVANTA es un reclamo que debe llegar primero al corazón de todos los católicos, pero también a todos los que aprecian nuestra historia y ven en este monumento un testigo excepcional de tantos eventos felices y luctuosos sucedidos en la Muy Leal Villa del Capitán Correa enlazada indisolublemente con la Historia de Puerto Rico. Con el lanzamiento de esta campaña renovamos nuestro compromiso pleno con la restauración y embellecimiento de este templo sagrado fiel atalaya de la fe cristiana en Arecibo y en todo Puerto Rico.
A la Santísima Virgen María, bajo cuya advocación de La Providencia se logró terminar y restaurar la Catedral de San Juan le encomendamos este esfuerzo.
+ Alberto A. Figueroa, Obispo de Arecibo
En el caso específico de nuestra Catedral ese peso se hizo todavía mayor a raíz de la necesidad de hacer reparaciones no previstas ni cubiertas por el huracán y causadas por el incendio que afectó el interior del santuario en enero de 2024, causa directa del cierre del templo unos meses después. Sin embargo, esto no nos arredra, acabamos de concluir el Jubileo de la Esperanza, en el que hemos repetido tantas veces: “La Esperanza no defrauda”. Ahora estamos en el jubileo mariano por los 50 años de la coronación de la Virgen de la Providencia. Esta Catedral, fundada como parroquia en 1616, ha sido construida y reconstruida en múltiples ocasiones a causa de fenómenos naturales. Cada vez que esto ocurrió, nuestra gente con tesón y su confianza puesta en Dios puso manos a la obra de inmediato.
Hoy ya no se trata de la “parroquia San Felipe Apóstol” pues este templo, convertido en sede catedralicia hace sesenta y cinco años por San Juan XXIII, es ahora la Iglesia madre de todas las iglesias católicas de esta diócesis. En Arecibo salvó la vida de un naufragio por la llamada Poza del Obispo y en Arecibo murió en 1814 durante la visita pastoral Mons. Alejo Arizmendi, gloria de la iglesia puertorriqueña y primer hijo del País que ostentó la mitra episcopal. En la ermita de la Monserrate muy cercana a la actual catedral descansó a los pies de la Virgen hasta que al año siguiente se pudo trasladar a San Juan. Así, en la figura de aquel buen pastor, todos nos sentimos hermanados e igualmente convocados a ayudar en esta obra. Las 57 parroquias e innumerables capillas, las instituciones educativas, los institutos de vida consagrada y sociedades de vida apostólica. En fin, todo católico y todo hombre y mujer de buena voluntad debería considerar un verdadero privilegio poder apoyar este esfuerzo. MI CATEDRAL SE LEVANTA es un reclamo que debe llegar primero al corazón de todos los católicos, pero también a todos los que aprecian nuestra historia y ven en este monumento un testigo excepcional de tantos eventos felices y luctuosos sucedidos en la Muy Leal Villa del Capitán Correa enlazada indisolublemente con la Historia de Puerto Rico. Con el lanzamiento de esta campaña renovamos nuestro compromiso pleno con la restauración y embellecimiento de este templo sagrado fiel atalaya de la fe cristiana en Arecibo y en todo Puerto Rico.
A la Santísima Virgen María, bajo cuya advocación de La Providencia se logró terminar y restaurar la Catedral de San Juan le encomendamos este esfuerzo.
+ Alberto A. Figueroa, Obispo de Arecibo
Posted in Catedral
Recent
Archive
2026

No Comments